Quiénes somos


Cine y motos es un proyecto de diversión de dos profesores de Comunicación Audiovisual de la Universidade da Coruña (España) que se mueven a diario en moto y que un día se apostaron una tapa de mejillones para ver quién se acordaba de más películas donde apareciera alguna moto de una forma más o menos significativa.

Sandra Martínez Costa se doctoró en Comunicación por la Universidade de Vigo con una tesis sobre product placement, así que ya había desarrollado de una manera obsesiva ese proceso de la psicología de la atención que se denomina retención selectiva mediante el cual, donde cualquier ser humano normal ve una escena en la que pasa algo, ella ve las cosas que aparecen alrededor, sin una maldita frase de diálogo y, generalmente, desenfocadas. Bueno, si pagan, están perfectamente enfocadas, si no, son atrezzo. Si a esto añadimos que las motos gozan de un mágico magnetismo para cualquiera con un mínimo de gusto, la doctora Martínez se ha convertido en una máquina de detección motociclística en el audiovisual de prácticamente todo tipo productos. Sandra se mueve como pez en el agua casi con cualquier cacharro, ya sea con ruedas o con teclas. Sólo para quieta, y no mucho, delante de una buena película.

Antonio Sanjuán se doctoró en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid con una tesis sobre marketing de información documental electrónica. Un tostón técnico que le sirvió enfrentarse a esto de Internet a mediados de los 90 con una cierta mentalidad comercial y de localización de información. Encontrar cosas en la red no tiene mucho mérito. Ahora. Antes era otra cosa. Ha tenido varias reencarnaciones profesionales: veinte años de periodismo, cuatro de productor de documentales, ahora lleva siete años como profesor de Producción y Realización audiovisual. Durante varios años impartió un curso de doctorado sobre Diseño de Producción, que tiene que ver mucho con esas cosas que a veces son product placement y otras escenografía, vestuario, atrezzo... y motos. En paralelo aún tuvo tiempo para reencarnarse en maníaco de la comunicación de crisis, friki del diseño de periódicos y casi de cualquier cosa que tenga que ver con la comunicación, digital o en general. Para desconectar, o va al cine o se larga con la moto.

Pero Cine y motos son dos de las tres cosas más divertidas de la vida. La tercera ya se la imaginan. Efectivamente, es esa que tiene usted en la cabeza. No le dediquemos más teoría.

Para teoría, la parte semiótica, narrativa, analítica, holística y cualquier otra cosa con muchas sílabas que los profesores escriben cuando se ponen sesudos hablando de cine. Este no es el caso. Aunque nunca se sabe: de las experiencias más lúdicas salen los mejores y más serios proyectos. Quién sabe en qué acabará esto.